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11/2/11

Una historia de ciencia ficción: de las clavijas al celular








Si le contamos a alguien que  hemos conocido los teléfonos de “caja” o de pared, podemos estar suicidando nuestra bien guardada fecha de nacimiento.
Pero, hasta hace poco, los hemos visto en museos o casas antiguas. Una manija que girabas, y el emisor te comunicaba con La Unión Telefónica.
Allí, una operadora manipulaba unas clavijas sobre el numero que habías pedido, que te solicitaba amablemente “repita el número por favor” y cerraba el circuito conectándote con otro habitante de Cañuelas. Pero cuidado: sólo había  números desde el doble cero hasta el novecientos noventa y nueve.
Si, tres cifras: el Molino, por ejemplo, tenía el cero, cero dos.
¿Si el operador podía escuchar la conversación entre dos  personas? Por supuesto, pero no lo hacía. Sin embargo, si nacía  o fallecía alguien en el pueblo, todo el mundo se enteraba al instante.
También es cierto que muchas veces los operadores colaboraban ante situaciones difíciles, ayudando o conteniendo a vecinos que llamaban por urgencias y la desesperación no les permitía perder tiempo en el teléfono.
Algunas de las chicas que trabajaron tantísimos años en la Unión Telefónica primero, en Entel después y finalmente en Telefónica de Argentina tienen muchas cosas para rememorar,  alegres y tristes. Pero sobre todo, el gran recuerdo de haber sido una gran familia.
Con broncas, discusiones y amores, como en todas las familias grandes.
La oficina de teléfonos como la llamaban, estaba ubicada por el año 1955 en la calle Lara y San Martín, al lado del “conventillo”
El piso era de pinotea, con una sola cabina de madera con puerta plegadiza.
Los horarios comenzaban de siete a catorce y de trece treinta a veinte para las mujeres.
A veces, cuando los jefes no estaban, tal como bailan los ratoncitos cuando el gato descansa…. alguna travesura hacían. Por ejemplo, pedir comida y también ¡cocinar! Y quien era una gran cocinera era Celina Donadío (que no se sepa)
Verdaderamente, grandes compañeros de trabajo.
Por la noche trabajaban los operadores varones. Algunos de ellos eran: Eduardo Recalt, Jorge Frescino, Juan Guerrero, Grillo Gandolfi, Pedro Recalt, Sr. Sosa, Fito Peralta, Néstor Gioyosa, También estaban los guarda hilos (Loreto Evangelista y Miguel Martins). Algunos de ellos aún cuidan de nuestras líneas y son: Ricardo Alesini, Roberto Chiclana, Juan Rodríguez. Quien reparaba los teléfonos: Rubito Rodríguez.
Entre las mujeres recordamos a Gloria Pérez, Elina Etchechury, Rosita Alcoba, Marta Palomeque de Cabrera, Celina Bonavita, Julia Godoy, Teresita García, Perica Godoy, Potota Alcoba, Tita Godoy, Tina Taverna, Pocha Candermo. (Las demás chicas las mostramos en fotos).
El teléfono está considerado uno de los inventos que más ha evolucionado en muy corto tiempo. Si a los abuelos nacidos el siglo pasado le hubiéramos contado que  iban a poder sacar fotos y filmar desde ese aparatito al que giraban un manivela para que un persona insertara una clavija y una tercera pudiera escucharlo… se hubieran burlado  seguramente de nuestras facultades mentales. Mucha ciencia ficción, dirían.
Ciencia ficción, como ahora: una señal con ceros y unos (que no se ve) vuela alto, alto hasta otro aparatito fuera de la tierra y vuelve (tampoco se ve) y nosotros hablamos con, y vemos  a….  casi todo el planeta.

María Emilia Floriani
Anita Pfannkuche



Foto 1: Inauguración de Telefónica de Argentina
Alberto Canga, Delfa Caracoche, Padre Ricci, Dr. Herrera.

Foto 2: Jefe Martínez, Aurora Marinoni, Carlos Cano, Tita Urruti, Tito Bonavita, Irma Caracoche Mabel Pelorosso, Eva Gandolfi, Blanca García, Negrita Mirabelli, entre otros.

Foto 3
Elia Etchechuri de Rodríguez, Potota, Alicia Ivroud, Elena Loray, entre clavijas.

Foto 4
Las centralitas. Operando: Cristina Cuello, Potota Rondan, Bety, Tita Urruti, Elena Loray


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