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9/2/11

Carnavales y corsos en Cañuelas


El carnaval  es una fiesta donde se mezcla el pueblo. Se divierte, satiriza a través de los disfraces, de las murgas. Libera sus emociones confundiendo los roles, mostrando lo prohibido, uniendo belleza con fealdad, vida y muerte, niños, jóvenes y mayores  todo detrás de  una máscara, de  un antifaz, de una cara pintada.
Y esto sucede en todo el mundo, en los rincones más pequeños y desde hace mucho tiempo.
Estuvieron prohibidos  los corsos  en épocas de dictadura, y fueron explosión en momentos  de libertad.
En Cañuelas, queremos recordar hoy a los corsos de antaño.
Comenzaban el “La amarilla” y llegaban  hasta la calle  Irigoyen.
El alumbrado era a farol de querosene. Los empleados municipales de la época  recorrían cada farolito con una botella (de vidrio, que había sido de vino) conteniendo combustible, un paquetito de mechas para cambiar y la caja de fósforos. Bombeaban el farol, y éste se encendía iluminando la calle. Lo llamaban Sol de Noche. El lugar donde se repartían y  guardaban los faroles era en la casa del Sr. Alberto Nassano, quien arreglaba, distribuía y encendía los mismos era el Sr. Alfredo Urbisaia.
Los que estaban muy altos, los bajaban con una caña, con un gancho en la punta.
La gente se iba acercando  hasta el lugar donde se armaba el corso. En la esquina del  sargento Cabral se armaban los tablones y la cantina. Vino tinto, blanco y clarete (rosado) de la marcas Toro, Rupebe, Talacasto, Pángaro, Resero. La cerveza era en porrón o tres cuartos. Las bebidas Bidu, Crush y Naranjín. En la parrilla: sólo chorizos.
El baile, al finalizar el corso era  en la pista circular de la Sociedad de Fomento.
A las nueve comenzaban a pasar los carros, tirados por caballo. ( no estaban permitidos los autos)
Las mascaritas  con sus disfraces de arlequín, payasos, soldados, presidiarios, gauchitos, paisanas, hadas….
Se jugaba con agua,( baldo o pomo) con un plumerito (del que venia en la botella del coñac tres plumas) con un perfumero. También con el martillo de plástico con ruido.
Una de las mascaritas era un señor, muy amable, vestido de mujer, que saludaba a todos, los besaba y en cuanto se descuidaban…. venía un garrotazo terrible  con una carterita chiquita rellena con algo muy duro.
Disfraces de muertos, con el cortejo de viudas. Disfraces esperados: el de un conocido vecino que todos los años llamaba la atención: un año  con una pala y una ristra de chorizos gritaba: chorizos pa las viejas, pa las nuevas… Otro año en una bañadera con ruedas, empujada por los amigos, era el bebé que intentaba pararse… por supuesto, semidesnudo. Colosal era el de la operación, donde de un señor en un quirófano, rodeado de guardapolvos blancos sacaban chinchulines, tripa gorda…riñones. El viejo de la carretilla que llevaba la Virgen de Luján recorriendo todo el Corso.
hombres disfrazados de “chicas malas”, mujeres muy conocidas que se disfrazaban de varones y “molestaban” a cuanto caballero estaba con su señora, y con voz de falsete, hacían  pasar un momento de ridícula exposición a los  elegidos.
La sociedad de fomento, ponía mesas con sillas, los vecinos sacaban sillas, bancos, tablones para ver el espectáculo.
De Lobos  venían dos carrozas muy linda de un barco.
El Sr. Gesualdo que tenía un forraje, se subía al techo y tiraba agua  a sus amigos y sus hijas.
Pasaban carrozas con pulperías de toda clase.
También desfilaban tropillas con hermosos caballos, hasta que fueron prohibidas porque  uno de ellos se espantó y pisó a una conocida señora, que tuvo que realizar muchas operaciones para  componer su pie. El Sr. Urruti desfilo una vez vestido de Facundo Quiroga, con todos sus soldados.
“Los defensores de Cabral” era un equipo de fútbol vestido con la camiseta de Racing, prestada por el Sr. Chino Aristegui. Allí, Jorge, su hermano Daniel,  los dos Negros, Pedrito, Tito, José y Josecito, entre otros corrían con sus once años por el Corso, delante de un charret. Los caballos se le venían encima y Josecito les tiro una trompada.
Se espantó el caballo y el dueño, rebenque en mano les dio  soberanos rebencazos…..
Fueron salvados de mayor  paliza por el papá de uno de los chicos y los hermanos Rivas..
Los Tula, hacían una carroza emulando un rancho y se cocinaban un cordero regado con tinto, que a esa hora….  hacía agua a la boca.
Anita Pfannkuche
María Emilia Floriani


En la foto:
AÑO 1956: Primer corso de antaño
Entre otros:
Negra Meji, Kita García, Mecha Perazzo Lidia Nazazo, Elsa Guerrero, Nilda Guillaza, Isabel Motta, Negra Chengo, Lita Gesualdo, Marta Dopico, Betty Frescino, Mimi Chaperón, Esther Porta, Graciela Gessel, Esther Mariscotti,
Lidia Nazazo tocaba el bandoneón. Banda Bastos: Esther Marisotti


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